viernes, 7 de junio de 2013

Cajas, mudanzas y otros menesteres

Tres semanas desde la última vez que se me ocurrió pasarme por aquí y eso que me había prometido a mí misma que lo haría con cierta regularidad... Parece mentira, pero tengo una buena excusa.

Las últimas tres semanas han sido una auténtica locura y aún ahora, escribiendo esto sentada en el sofá, no veo todavía el momento en que podré parar, colocar el ordenador en la mesa y pensar "ahora sí que voy a tener un poco de tiempo para mí". 

La razón principal de esta vorágine es que nos hemos mudado. Entre Valencia y Santiago de Compostela hay muchos kilómetros que salvar y si le sumamos a que hace años que vivo de un lado para otro llevándome la casa a cuestas y acumulando de todo, parece como si esos casi mil kilómetros se doblasen. Empaquetar todo lo que no pudiésemos llevar como equipaje en el avión y mandarlo por Seur, sacar los billetes, dejar el piso de Valencia y todo atado con el casero de allá, conseguir todo lo que se pedía desde la empresa de Santiago, apalabrar piso a distancia, hacer el viaje y alquilar el piso, llegar a Ourense -donde estaban todas nuestras cajas en casa de mis padres- y traerlas aquí, poner la casa a andar y desempaquetarlo todo... Hacerse con una ciudad que no conocemos prácticamente de nada y lo que nos queda por solucionar todavía, claro.

Pero bueno, como se suele decir, no hay mal que por bien no venga y tal y cómo está el mundo hoy en día si estos cambios se producen por temas laborales, hay que dibujarse una sonrisa en la cara, plantarse delante de las eventualidades y lidiar con todo lo que nos echen encima porque al final, todo esto se ha hecho para ir a mejor (menos en la velocidad de internet, que hemos retrocedido unos cuantos añitos gracias a Movistar... pero casi que ese tema me lo dejo para otra entrada porque va a dar mucho de si).

En el poco tiempo que he tenido viviendo entre cajas por hacer y después por deshacer, he podido pararme a pensar y plantearme qué quiero que traiga a mi vida este cambio y al final la idea que más se me ha pasado por la cabeza es la estabilidad. Los últimos años han sido demasiado caóticos y desordenados y quizás sea que me hago mayor, pero siento que va siendo hora de parar, de centrarse y de -siempre y cuando la crisis nos deje, claro está- vivir tranquila.

Lo que espero es empezar a tener un poco más de tiempo para escribir y hablar de todas esas cosas que tenía en mente porque me sigue apeteciendo el blog y sobre todo retomar todo lo que se me fue quedando atrás sin darme cuenta.

2 comentarios:

  1. Bueno yo te perdono porque como te sigo en twiter se lo que has pasado y estoy igual modo caos y te entiendo.

    Mucho animos! Y veras que todo merece la pena

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    1. En algún momento la vida tiene que darnos un respiro, digo yo.

      Muchas gracias :3

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