Y de cómo un aparatito de estas características me ha enamorado completamente.
Nunca pensé que fuese a caer en ellos porque desde un principio he sido de esas personas antiguas que no cambian el tacto y la sensación de tener un libro nuevo entre las manos por nada del mundo... pero al final, he sucumbido y reconozco que no estoy para nada disgustada. Todo es costumbre, imagino.
Desde que tengo el iPad -hará casi dos años- empecé a leer en formato digital muy de vez en cuando., pero la pantalla retroiluminada me cansa demasiado la vista y aunque le baje el brillo y haga descansos, si me paso más de la cuenta en seguida veo "chiribitas" blancas y letras bailando al cerrar los ojos, además de que sus dimensiones y peso no lo hacen demasiado cómodo para, por ejemplo, leer en la cama.
Hace menos de un mes, por el cumpleaños de mi novio y después de mirar varias opciones, le encargué un Kindle en Amazon un poco con la idea de matar dos pájaros de un tiro. Por un lado tener su regalo al saber de antemano que lo quería y por otro, ver cómo era -nunca había tenido ocasión de tocar un e-reader salvo los de exposición de las tiendas que a veces están tan machacados que ni cuentan verdad- y comprobar si me gustaba y me acostumbraría a él. Vamos, que al final después de que llegase el suyo -a la velocidad del rayo, tengo que decir- no tardamos ni dos días en comprar uno para mí.
¡Estoy encantada! Creo que es de las mejores compras que he hecho en mucho tiempo. Digo, ya podía haberme bajado de la burra antes y probablemente me hubiese ahorrado más de una jaqueca por leer constantemente en el iPad porque, precisamente, padezco de dolores de cabeza bastante intensos y tengo que decir -sea coincidencia o no- que se han reducido drásticamente desde que no leo antes de dormir con la luz directamente en los ojos.
Otra de las razones por la que estoy contenta es por el tema económico. Desde pequeña he crecido rodeada de libros y aunque yo no soy de escatimar en este tema, creo que no acaban de estar las cosas como para comprar sin ton ni son... sobre todo teniendo en cuenta que en muchas ocasiones lo que cuesta uno, para mi bolsillo es parte de una compra en el supermercado. Al menos, en este caso, los ebooks son bastante más baratos y para algún que otro apuro también está nuestro querido amigo google, que tiene de todo.
Personalmente, mi recomendación a aquellas personas que duden o que piensen que no se van a acostumbrar con uno -sea de la marca que sea, claro-, es que dejen de lado los prejuicios y tiren para delante porque al final, la comodidad gana por goleada. Releer Tormenda de Espadas y por ejemplo, poder llevármelo a cualquier parte sin dejarme la espalda en el intento. Mis bolsos lo agradecen.
Eso sí, siempre que la economía me lo permita, yo seguiré comprando libros porque hay ciertos títulos que para mí, sería un "pecado" no tener en casa.
