viernes, 28 de junio de 2013

Ono nos toma el pelo

No he vuelto a tener ni tiempo para el blog y me fastidia un montón porque tengo varias entradas a medio escribir y al final, nunca termino ninguna. Pero bueno, a ver si poco a poco consigo ponerme al día.

Hoy con un poco de prisa y casi a trompicones -no quería dejar de ponerlo-, vengo a hablar de Ono. Es para darles de comer aparte, aunque no me sorprende en absoluto su comportamiento ya que al final todas las operadoras de telefonía, internet y móvil tienen sus entresijos... y esta no iba a ser menos. 

Después de que fuésemos clientes con dos lineas (de no poca velocidad y precio) a nombre del mismo titular, al hacer la mudanza a Santiago tuvimos que dar la mía de baja. No por gusto, ya que teníamos 30mb de velocidad y estábamos más que satisfechos con ellos, pero en Galicia no dan servicio. 

Unos días antes de llamar para pedir la baja estuve mirando y buscando por internet y ya encontré que casi todo el mundo tenía muchos problemas para hacerlo y que bueno, no era un camino se rosas. Así que estábamos preparados de antemano pero no sé, uno siempre piensa que va a ser diferente y va a acabar todo en un santiamén y sin liarse demasiado. Claro, no fue así y se quedó en una llamada de más de media hora (a número de pago) pasando cuatro operadores diferentes -si no me falla la memoria-:

  • Primer operador. Todo va como la seda hasta que escucha la palabra baja. Entonces te da otro número telefónico al que dirigirte y curiosamente, este ya es de pago... no como el anterior.
  • Segundo operador. Baja. Automáticamente comienza a hacerte contraofertas pasándose por dónde ya todos sabemos el hecho de que se le ha dicho que en Galicia ellos no tienen servicio, así que imposible llevarse la linea y el contrato. Llega incluso a preguntar si no estamos interesados en dejarle nuestro contrato al próximo inquilino del piso... ¿y yo qué sé quién va a ser o si el casero lo va a alquilar o no? Nos pasa con otro operador.
  • Siguiente. Más o menos lo mismo. Se le vuelve a explicar toda la historia de la mudanza y demás... Y vuelve a hacernos las mismas ofertas (inclusive lo del siguiente inquilino del piso). Pide paciencia y que lo va a tramitar. Y siguen pasando los minutos mientras él, de vez en cuando, dice algo como "voy todo la rápido que puedo". Personalmente me gustaría saber cómo es el sistema para dar de baja un contrato pero, a priori, dudo mucho que necesites más de quince minutos para hacerlo.
  • Otro operador más. Vuelven a hacernos las mismas ofertas que los anteriores y ya sin paciencia se les exige que tramiten la dichosa baja de una vez. Y vuelta a esperar y que va todo lo rápido que puede. Por fin lo hace y nos remite a otro número al que tenemos que llamar para pedir que nos envíen un sobre y devolverles el router. Esto último tiene guasa porque aunque al principio pensamos que era así, cuando revisamos el router y el contrato vimos que era de nuestra propiedad... Unos impresentables. Se les dice que recuerden enviar el sobre a la dirección de la otra linea que hay en el contrato, ya que de la actual nos vamos en dos días... y que sí, que sí.
  • Llamamos para encargar el sobre y una chica sorprendida nos dice que no, que solo hay que devolverlos en caso de que seamos una empresa o entremos en no sé qué programa de reciclaje y que no es el caso. Perfecto. 
En menos de cinco minutos ya no teníamos ni internet ni teléfono. Para eso sí que fueron rápidos, supongo. Al rato nos llegó un correo para que valorásemos la atención recibida y por supuesto, la nota fue tan redonda como un hermoso cero.

A los pocos días de estar ya instalados en Santiago me llega un correo de mi antiguo casero comentándome que tengo allí un sobre de Ono para devolver un router. Y se nos queda cara de idiotas. Le pido al casero que haga caso omiso y que devuelva el sobre pensando que todo terminaría ahí, pero debido a la mala nota que les pusimos en la encuesta la semana pasada llamaron para saber qué incidencia habíamos tenido con ellos. Se le explicó todo el percal y después de unas cuantas disculpas comentamos el tema del sobre de marras y el operador nos volvió a decir que el router era de nuestra propiedad y que para nada había que devolverlo, que habría sido un error. Vale. Nos olvidamos de Ono por fin... 

¡NO! ¡IMPOSIBLE!  Esta mañana le llega a mi novio este mensaje:



Para mear y no echar gota, como se suele decir. 

Vamos, es que yo creo que esta empresa nos toma por tontos o algo... porque si no, no tiene sentido. Hemos vuelto a llamar y nos han dicho que habrá sido un error y que efectivamente no hay que devolver nada, que olvidemos el sms. Pero yo no me fío un pelo y como se ve que se equivocan bastante y tienen unos cuantos errores, me temo que por error -faltaría más-, van a intentar cobrar la penalización tal y como he leído en algún caso muy similar... pero de momento, se van a encontrar con que el banco no les va a dejar y llegados a ese caso, veremos a ver qué medidas tomamos.

A título personal, me parecen unos estafadores. Primero por alguna que otra campaña publicitaria totalmente fraudulenta -como la de los móviles que vienen anunciando desde hace unos meses- que tienen en su haber y segundo porque por lo que se ve, el mareo de la devolución de los routers cuando un cliente se da de baja es algo más que habitual y también lo es que acaben cobrándote la dichosa penalización si no estás atento -y que según lo que he leído, ha llegado incluso a los 200€-. En caso de que les aparezca devuelta te meten en la lista de morosos y envían a compañías de terceros, al más puro estilo de la mafia, para que te acosen y pagues -se puede ver en cualquier foro si buscas cosas como "problemas baja Ono, devolución router ono, etc. y no es ni un caso ni dos-.

Espero de verdad que esto acabe aquí y si no, seguiré contándolo para que mi experiencia sirva, en todo caso, a otras personas que puedan verse en esta misma situación.

viernes, 7 de junio de 2013

Cajas, mudanzas y otros menesteres

Tres semanas desde la última vez que se me ocurrió pasarme por aquí y eso que me había prometido a mí misma que lo haría con cierta regularidad... Parece mentira, pero tengo una buena excusa.

Las últimas tres semanas han sido una auténtica locura y aún ahora, escribiendo esto sentada en el sofá, no veo todavía el momento en que podré parar, colocar el ordenador en la mesa y pensar "ahora sí que voy a tener un poco de tiempo para mí". 

La razón principal de esta vorágine es que nos hemos mudado. Entre Valencia y Santiago de Compostela hay muchos kilómetros que salvar y si le sumamos a que hace años que vivo de un lado para otro llevándome la casa a cuestas y acumulando de todo, parece como si esos casi mil kilómetros se doblasen. Empaquetar todo lo que no pudiésemos llevar como equipaje en el avión y mandarlo por Seur, sacar los billetes, dejar el piso de Valencia y todo atado con el casero de allá, conseguir todo lo que se pedía desde la empresa de Santiago, apalabrar piso a distancia, hacer el viaje y alquilar el piso, llegar a Ourense -donde estaban todas nuestras cajas en casa de mis padres- y traerlas aquí, poner la casa a andar y desempaquetarlo todo... Hacerse con una ciudad que no conocemos prácticamente de nada y lo que nos queda por solucionar todavía, claro.

Pero bueno, como se suele decir, no hay mal que por bien no venga y tal y cómo está el mundo hoy en día si estos cambios se producen por temas laborales, hay que dibujarse una sonrisa en la cara, plantarse delante de las eventualidades y lidiar con todo lo que nos echen encima porque al final, todo esto se ha hecho para ir a mejor (menos en la velocidad de internet, que hemos retrocedido unos cuantos añitos gracias a Movistar... pero casi que ese tema me lo dejo para otra entrada porque va a dar mucho de si).

En el poco tiempo que he tenido viviendo entre cajas por hacer y después por deshacer, he podido pararme a pensar y plantearme qué quiero que traiga a mi vida este cambio y al final la idea que más se me ha pasado por la cabeza es la estabilidad. Los últimos años han sido demasiado caóticos y desordenados y quizás sea que me hago mayor, pero siento que va siendo hora de parar, de centrarse y de -siempre y cuando la crisis nos deje, claro está- vivir tranquila.

Lo que espero es empezar a tener un poco más de tiempo para escribir y hablar de todas esas cosas que tenía en mente porque me sigue apeteciendo el blog y sobre todo retomar todo lo que se me fue quedando atrás sin darme cuenta.